¿Qué haces cuando ya conoces Tokio, pero te das cuenta de que todavía te falta muchísimo por descubrir? ¡Pues regresar! Esta fue mi segunda vez en Tokio y confirmé que esta metrópoli es tan enorme que nunca te la vas a terminar.
En este viaje pasamos siete días redescubriendo barrios emblemáticos, probando nuevos lugares para comer, celebrando ocasiones especiales y encontrando actividades increíbles. Si estás planeando tu primera visita o tu revancha en Japón, aquí te dejo mi itinerario detallado día por día, con recomendaciones prácticas, detalles gastronómicos y aprendizajes de primera mano.
Dónde hospedarse: nuestra base en Shinjuku
Elegir una buena zona de hospedaje en Tokio te ahorra horas de traslado y energía diaria. En esta ocasión nos quedamos en el VIA INN Shinjuku.
- Ubicación estratégica: Está ubicado a solo unos minutos caminando de la estación Shinjuku-sanchome. Esta estación cuenta con conexiones directas a varias líneas clave del metro de Tokio, lo que facilitó movernos a casi cualquier punto de la ciudad sin complicaciones de transbordos largos. Además, Shinjuku tiene una vida nocturna inagotable, por lo que regresar tarde al hotel caminando es sumamente seguro y práctico.
- El espacio y el equipaje: Como es habitual en Japón, las habitaciones son bastante compactas. Para dos personas con maletas de viaje, el espacio puede sentirse reducido si no te organizas. Mi recomendación es empacar ligero o usar maletas que quepan una dentro de la otra para guardarlas bajo la cama.
Día 1: Tradición cervecera, vistas panorámicas y cocteles de autor
Comenzamos el viaje explorando dos de las zonas más dinámicas del sur y suroeste: Ebisu y Shibuya.
- Museo y Tap Room de Yebisu: Esta emblemática cervecería nació en Tokio en 1890 utilizando técnicas y maquinaria importadas de Alemania. Su éxito fue tan rotundo que en 1901 se construyó una estación dedicada para transportar su producto, la cual terminó bautizando a toda la zona: Ebisu. La visita combina la historia de la marca con un Tap Room moderno donde puedes degustar sus estilos más representativos. Es una parada perfecta para descansar un poco del ajetreo urbano mientras pruebas una de las cervezas más queridas por los locales.
- Shibuya Sky: Ubicado en la cima del rascacielos Shibuya Scramble Square a unos 230 metros de altura. Desde su plataforma al aire libre obtienes una perspectiva total de 360 grados de la ciudad y una vista privilegiada del famoso cruce peatonal de Shibuya directamente abajo.
- Cómo comprar los boletos: Las entradas solo se pueden reservar con 14 días de anticipación, abriendo venta a la medianoche en punto (hora de Japón). Los horarios del atardecer (entre 4:00 PM y 5:30 PM según la época del año) vuelan en cuestión de tres o cuatro minutos. Pon una alarma y ten tu cuenta lista para asegurar el horario dorado.
- Lost Bar: Para cerrar la noche con un toque relajado, fuimos a este bar fundado por Chris Broad (creador del canal Abroad in Japan). El ambiente es íntimo y de diseño moderno, con cócteles temáticos muy bien elaborados inspirados en diferentes prefecturas de Japón.
Día 2: Mariscos en Tsukiji, Harajuku y vida nocturna en Shinjuku
- Tsukiji Outer Market: Aunque el mercado mayorista principal se mudó a Toyosu, el mercado exterior de Tsukiji conserva una vibra gastronómica inigualable. Sí, se ha convertido en un punto muy turístico y concurrido, pero si te armas de paciencia vale totalmente la pena. Mi consejo: no te sientes en un restaurante formal a menos que busques exclusivamente un bowl de atún o sushi premium. Lo más divertido es «picar» de puesto en puesto para armarte un desayuno variado: brochetas de carne wagyu, vieiras a la parrilla, tamagoyaki recién hecho (tortilla dulce japonesa) y fresas blancas o rojas de temporada.
- Torre de Tokio: Con sus 333 metros de altura y su icónica pintura en rojo y blanco inspirada en la Torre Eiffel, representa la estética del Japón de la posguerra (inaugurada en 1958). En esta ocasión opté por no subir a sus miradores, ya que la mejor postal de Tokio es precisamente la que incluye a la torre iluminando el paisaje. Disfrutarla y fotografiarla desde sus jardines inferiores o desde el vecino Parque Shiba es una experiencia gratis e imperdible.
- Harajuku y Takeshita Street: El corazón de la cultura kawaii, la moda alternativa y las tendencias juveniles. Aunque siempre está repleta de gente, es muy entretenida para ver escaparates extravagantes, entrar a tiendas de ropa vintage y probar las emblemáticas crepas dulces servidas en cono de papel con helado, cheesecake y frutas.
- Snacks de Konbini: De camino entre barrios nunca faltó la parada en un FamilyMart. No dejes de probar el famoso Famichiki (pollo frito jugoso y crujiente) y los postres de edición limitada; si encuentras tu golosina favorita, ¡compra varias porque vuelan de los estantes!
- Bar Hopping guiado por Shinjuku: Por la noche hicimos un recorrido a pie de tres horas contratado por plataforma digital (Klook) por los callejones más famosos: Omoide Yokocho (conocido por sus diminutos puestos de yakitori bajo humo de carbón), Kabukicho y el laberinto de microbares de Golden Gai. Un guía local te lleva a tres izakayas tradicionales donde la comida y la bebida están incluidas, lo que elimina cualquier barrera de idioma y te permite convivir de cerca con locales.
Día 3: Mercados callejeros, templos y rascacielos
- Mercado Ameyoko (Ueno): Situado literalmente debajo de las vías del tren elevado entre las estaciones de Okachimachi y Ueno. Tiene un aire un tanto caótico, ruidoso y nostálgico, con puestos que venden desde ropa deportiva y souvenirs hasta mariscos secos, té matcha y frutas frescas al paso.
- Parque Ueno: A pocos pasos de Ameyoko, este inmenso pulmón verde alberga varios de los museos más importantes de Tokio, templos históricos y el famoso estanque Shinobazu. Dependiendo de la estación del año, el estanque se cubre completamente de enormes hojas y flores de loto.
- Tokyo Skytree y Solamachi: Con 634 metros de altura, es la estructura más alta de Japón y una de las torres de telecomunicaciones más altas del planeta. Sus miradores Tembo Deck (a 350 m) y Tembo Galleria (a 450 m) ofrecen una perspectiva inmensa donde la mancha urbana parece no tener fin. Justo en su base se encuentra Tokyo Solamachi, un centro comercial gigantesco con más de 300 tiendas. Si buscas mercancía de franquicias japonesas, aquí encontrarás un Pokémon Center oficial y tiendas temáticas de anime y estudios de televisión.
- Cena Omakase con estrella Michelin: Quisimos darnos un lujo reservando una barra de sushi omakase galardonada para comparar la experiencia frente a un omakase tradicional. Además de la técnica milimétrica en cada corte y pieza de nigiri, lo que realmente impresiona en este nivel es la hospitalidad japonesa (omotenashi): se percataron al instante de que soy zurda y, a partir del segundo platillo, reorganizaron sutilmente toda la disposición de la vajilla, palillos y servicio hacia mi lado izquierdo sin que tuviera que pedirlo.
Día 4: Show de sumo, Asakusa y atardecer con el Monte Fuji
- Espectáculo de sumo interactivo: Asistimos a un show organizado por exluchadores profesionales de sumo. Aunque incluye explicaciones reales sobre los rituales sagrados, las reglas y la rigurosa vida en las heya (establos de entrenamiento), el tono del show es cómico y accesible para turistas. Incluye comida estilo buffet libre (all you can eat) centrada en el tradicional chanko nabe (un reconfortante estofado hiperproteico de pollo y verduras que consumen los luchadores), acompañado de pollo karaage y arroz. Al finalizar, mediante una divertida rifa, algunos asistentes del público pueden ponerse un traje acolchado y subir al tatami para retar a un luchador.
- Templo Senso-ji en Asakusa: Es el templo budista más antiguo de Tokio, fundado en el año 645 d.C. Lo recibe la imponente puerta Kaminarimon con su farol rojo gigante. Tras cruzarla, recorres Nakamise-dori, una calzada peatonal repleta de puestos con siglos de tradición vendiendo galletas de arroz senbei, helados de matcha y artesanías.
- Mirador del Edificio del Gobierno Metropolitano (Tocho):
- El mejor secreto gratis de Tokio: Este rascacielos gubernamental en Shinjuku cuenta con dos observatorios panorámicos completamente gratuitos. Si subes en días despejados alrededor de las 4:30 PM (cuando cae el ocaso en otoño e invierno), podrás contemplar un atardecer dorado espectacular e incluso divisar la inconfundible silueta del Monte Fuji en el horizonte. Además, en su explanada exterior suelen proyectar mappings y espectáculos de luces gratuitos al anochecer.
- Noche de Karaoke: Para cerrar con broche de oro la vibra de Shinjuku, alquilamos una sala privada en una de las grandes cadenas de karaoke. Las salas están completamente insonorizadas, cuentan con catálogos interminables de música internacional y puedes pedir bebidas y comida directamente a la habitación mediante una tablet.
Día 5: Escapada de cumpleaños a Yokohama
Para festejar mi cumpleaños decidimos tomar el tren y salir un poco de la metrópoli hacia Yokohama, ubicada a escasos 40 minutos en tren desde el centro de Tokio.
- Minato Mirai y Almacenes de Ladrillo Rojo: Yokohama fue uno de los primeros puertos de Japón en abrirse al comercio exterior en 1859, por lo que su arquitectura fusiona toques occidentales con modernidad portuaria. Minato Mirai destaca por su paseo frente a la bahía y la enorme rueda de la fortuna Cosmo Clock 21. Los Red Brick Warehouses (antiguos almacenes aduanales restaurados) albergan galerías de arte independiente, tiendas boutique y cafeterías con encanto.
- Chinatown de Yokohama (Chukagai): Es el barrio chino más grande de Japón y uno de los más grandes del mundo. Es un paraíso de puestos callejeros donde comí sin parar: baos esponjosos gigantes rellenos de cerdo al vapor, milanesas de pollo taiwanés crujiente condimentadas con cinco especias y bubble tea tradicional.
- Vida nocturna local: De regreso en Shinjuku terminamos celebrando en un pequeño bar de barrio cercano a nuestro hotel. La hospitalidad de los propietarios de estos locales pequeños es única: el dueño hablaba inglés y algo de español, conocía México e intercambiamos anécdotas de viaje y recomendaciones.
Día 6: Día libre de compras y spots de anime
Dejamos un día completo sin itinerario fijo para caminar a nuestro propio ritmo y explorar zonas menos concurridas:
- Escaleras de «Your Name» (Santuario Suga): Situadas en una tranquila zona residencial en Yotsuya (Shinjuku). Aunque en el lugar no hay atracciones comerciales, es una parada emocionante para quienes amamos la película animada de Makoto Shinkai y queremos tomarnos la icónica fotografía en las escaleras rojas.
- Ruta de compras japonesa:
- Loft (Shinjuku / Shibuya): Varios pisos dedicados a papelería japonesa de alta precisión, cuadernos, calcomanías, artículos de viaje y diseño para el hogar. Es el lugar perfecto para comprar recuerdos útiles y de excelente calidad.
- @cosme: Esta meca de la belleza organiza los productos de acuerdo con los rankings oficiales votados por consumidores japoneses. Resulta ideal para comprar protectores solares ultraligeros, mascarillas faciales y productos de skincare reconocidos internacionalmente.
Día 7: Warner Bros. Studio Tour Tokyo (The Making of Harry Potter)
Cerramos la semana con la visita a los estudios de Harry Potter en Nerima. Incluso con lluvia, la experiencia es completamente bajo techo y maravillosa:
- La experiencia: Recorres a pie los sets originales construidos con un nivel de detalle milimétrico, como el Gran Comedor de Hogwarts, la oficina de Dumbledore, el Callejón Diagon, la plataforma 9 ¾ con el Expreso de Hogwarts y el monumental Ministerio de Magia.
- Detalles interactivos: Puedes montar una escoba mediante pantalla verde, participar como público en un partido de Quidditch interactivo y probar la famosa cerveza de mantequilla en su terraza techada. Dedícale al menos de 4 a 5 horas completas para disfrutarla sin prisas.
Tips indispensables de viaje y logística
- Transporte público: El metro de Tokio opera con distintas compañías (Tokyo Metro y Toei Subway), además de las líneas de tren urbano de JR (como la circular Yamanote). Para no complicarte comprando billetes en cada estación, agrega una tarjeta digital Suica o Pasmo a la billetera de tu teléfono; se recarga directamente con tu tarjeta de crédito y solo tienes que acercar el celular a los torniquetes.
- Efectivo siempre a la mano: Aunque cada vez más tiendas aceptan tarjeta y pagos digitales, muchos puestos callejeros en Tsukiji, izakayas diminutos en Shinjuku y templos solo aceptan yenes en efectivo. Puedes retirar efectivo fácilmente en los cajeros automáticos dentro de cualquier tienda 7-Eleven.
- Conectividad: Renta un Pocket Wi-Fi o instala una eSIM antes de aterrizar. Contar con Google Maps a la mano es fundamental para descifrar las salidas de las estaciones subterráneas de tren, que a menudo tienen decenas de puertas distintas.

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