El angustioso trayecto de Milán a Tirano

Hay muchos tipos de viajeros: los obsesivos que cuidan hasta el más mínimo detalle, los relajados que dejan que las cosas fluyan y ya verán que pasa cuando lleguen a su destino, los que sólo reservan las experiencias y tours, pero se olvidan de investigar transportes y rutas, y un largo etcétera.

No importa cuál eres tú, te tengo una mala noticia: siempre habrá algo que saldrá mal, o diferente a como lo planeaste.

Spoiler: Algo va a salir mal en tu viaje

Si algo he aprendido en los viajes que he hecho es que sin importar cuanto esfuerzo y dedicación le pongas al proceso de planeación, siempre habrá cosas que estén fuera de tu control. Por eso, mi mejor consejo es que intentes anticipar esas cosas lo más que se pueda, y que mantengas una actitud optimista ante esos obstáculos.

Los viajes son para pasarla bien, y a veces en el estrés del momento y con el cansancio acumulado es fácil ponerse de mal humor y pensar que el día está arruinado, pero recuerda que estás de vacaciones, en un lugar hermoso, y que todo se va a solucionar eventualmente.

Planea tus itinerarios de manera eficiente

Tengo un ejemplo perfecto para esta situación: estábamos viajando de Venecia a Tirano, ya que al día siguiente tomaríamos el Bernina Express que nos llevaría a Chur, Suiza. La palabra clave aquí es «al día siguiente», ya entenderás porqué fue importante.

Para realizar dicho recorrido, primero tomamos un tren de Venecia hasta Milán y lo planeamos tan bien que incluso tendríamos tiempo de sobra para explorar un poco la ciudad, quizás comer ahí, y tomar el segundo tren hasta Tirano, pero la vida tenía otros planes.

El tren de Venecia a Milán se atrasó una hora y media, entonces sólo tendríamos poco menos de una hora para tomar el siguiente. Al llegar a Milán, buscamos en las pantallas nuestro tren para revisar de qué andén saldría, pero vi que mencionaban todas las paradas que haría ese tren y no estaba la estación en la que nos debíamos bajar.

Según el tablero, el trayecto de nuestro tren se acabaría dos estaciones antes de la que nosotros necesitábamos así que, naturalmente, empezamos a entrar en pánico.

La puntualidad no está entre las cualidades de Italia

Lo primero que hicimos fue buscar más información, preguntamos a personas que trabajaban en la estación pero nadie nos dio una respuesta. Lo último que se nos ocurrió fue ir a una máquina donde compras los boletos y buscar nuestro tren, ahí finalmente vimos un aviso de que estaban realizando obras en las vías y por eso es que no podía terminar con su trayecto normal y que habría un autobús hasta Tirano.

Cuando llegó la hora subimos al tren, mismo que nuevamente se atrasó un poco. Estábamos nerviosos porque no sabíamos realmente cómo trasladarnos para completar nuestro recorrido, así que comenzamos a investigar posibles rutas alternas.

Le preguntamos a la persona que revisa los boletos en el tren y sólo nos confirmó que llegando a la estación estaría un bus que nos llevaría a las 3 estaciones que faltaban, pero no nos dijo donde estaría el autobús ni si había espacio para todos, ya que el tren iba prácticamente lleno (francamente no fue muy amable y nos dio respuestas cortantes).

Frente a nosotros estaba sentada una chica como de 17 años, viajaba sola y se veía preocupada. Nos preguntó si sabíamos qué estaba pasando y dónde nos dejaría el tren. Nosotros le compartimos toda la información que teníamos hasta ese momento, y ella nos dijo «Tengo que tomar el Bernina Express a las 6pm, ¿creen que lo logro?»… Mi novio y yo nos volteamos a ver, era evidente que se veía muy difícil que llegara a tiempo, pero no era imposible, así que intentamos darle ánimos y le dijimos que habría que esperar a ver la situación cuando llegáramos a la estación.

Canalizando el espíritu de Usain Bolt

Estando próximos a la última estación, mi novio y yo nos levantamos del asiento y fuimos a la puerta que quedara más cerca del costado de la estación, ya que alcanzamos a ver los autobuses y estábamos decididos a correr lo más rápido que se pudiera para asegurar un lugar.

En cuanto se abrieron las puertas salimos disparados con todo y maletas, a las rueditas casi les sale humo, pero fuimos de los primeros en llegar. Observamos los trenes y uno de ellos decía «Tirano» así que en ese nos subimos, pero ¡oh sorpresa! No había espacio para poner las maletas arriba, y evidentemente no cabían en nuestro asiento, así que por gandallas, nos tocó pasar vergüenzas, ya que tuvimos que bajarnos para hacer fila y poner las maletas en el maletero, pero de todas formas conservamos nuestros asientos.

Finalmente el autobús se llenó rápidamente y nos fuimos. Vimos que mucha gente se quedó sin lugar, así que les tocó esperar por el siguiente.

La tranquilidad de no tener más planes en el día

Las vistas de las montañas, los prados, las vaquitas y el atardecer eran preciosos, y mi novio y yo íbamos disfrutando el camino. Ahora que ya estábamos en el autobús y sabíamos que sí nos llevaría hasta Tirano, al fin estábamos relajados. Mi mayor «problema» era que me moría de hambre, pero ya estaba imaginando la cena rica que tendría: era nuestra última noche en Italia, y realmente no hay manera de comer mal en Italia.

La chica del tren también logró subirse en el mismo autobús que nosotros, se sentó justo en la misma fila, así que lo único que me quitó un poco mi tranquilidad fue eso. Yo iba preocupada por ella conforme pasaba el tiempo porque el trayecto era efectivamente hermoso, pero la cosa con los autobuses es que son lentos.

Ella sólo miraba y miraba su reloj… 5:15pm, 5:35pm, 5:50pm. Para ese momento habíamos parado solamente en una estación e íbamos camino a la segunda. Estaba claro que no iba a llegar a tiempo para tomar su tren y déjenme les digo que el boleto para el Bernina Express es muy costoso.

Llegamos a Tirano aproximadamente a las 6:10pm, la chica también canalizó la energía de Usain Bolt al bajarse del autobús, pero tuvo que esperar por su maleta, y al obtenerla, nuevamente salió disparada hacia la estación. Aunque ya no supimos qué pasó con ella, estoy segura de que lo perdió porque, a diferencia de Italia, Suiza es extremadamente puntual.

Moraleja: ten mucho cuidado cuando planees tus itinerarios. Nosotros no sabíamos que nos encontraríamos con estos contratiempos, pero aún así cuando compramos los boletos decidimos que tomaríamos el Bernina Express hasta el día siguiente para darnos una gran ventana de tiempo en caso de que algo sucediera, y ¡qué bueno que lo hicimos!

A veces eso hace la diferencia, porque nosotros pudimos disfrutar del trayecto más tranquilos, llegamos a Tirano, nos entregaron nuestra habitación de hotel, me comí una hamburguesa absolutamente deliciosa (no me juzguen, el dueño era Italiano y tenía sabores muy auténticos), rematé con delicioso helado de pistache, deambulamos por el pueblo y nos tomamos un vinito. Realmente terminó siendo un día estupendo, mientras que, tristemente para la chica del tren, la experiencia fue muy diferente al tener la presión del tiempo encima.

Cuando compres boletos costosos, o planees escalas para tomar conexiones de avión, toma en cuenta todos esos factores externos que pueden entorpecer o incluso arruinar tus planes.

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